MISIÓN

El Colegio Franciscano del Virrey Solís Bogotá inspirado en los principios y valores católicos, fundamentos en la espiritualidad franciscana, forma y educa hombres y mujeres de paz y bien, constructores de una sociedad más justa y humana, a través de la evangelización, comprometida con el respeto y la protección del medio ambiente, la formación académica que suscite la reflexión crítica de la realidad, la asimilación del conocimiento que promueva las capacidades de cada persona, siendo líderes, emprendedores y gestores de la transformación de la sociedad.

VISIÓN

El colegio Franciscano del Virrey Solís de Bogotá con su espíritu formativo al 2025 será reconocido por su propuesta y formación humana y Cristiana; proyectándose como líder en innovación pedagógica con una alto nivel en el dominio del inglés como segunda lengua, posibilitando una mirada más amplia del entorno y del mundo en el que se vive, cultivando un espíritu crítico para con la realidad social y con un alto grado de conciencia académica que conlleva a sentirse responsable del cambio e innovación del entorno.

Primera sede del Colegio: Calle 64 N° 11-16
Segunda sede del Colegio: Calle 75 N° 12-12
Segunda sede del Colegio: Calle 75 N° 12-12
Tercera sede del Colegio: Calle 73 N° 10-45

HISTORIA

A partir del año 1937 se pensó en fundar el Colegio Virrey Solís, año en el cual ejercía como Provincial el M.R.P Fray Jesús María Velásquez quien motivó la fundación de una institución educativa católica, por lo cual se dieron pasos contundentes para la realidad de esta obra. Se inscribieron los estatutos de creación del colegio ante la Secretaría de Educación, y estaba previsto para iniciar formalmente labores, pero inconvenientes no permitieron la apertura del colegio para las fechas previstas.

En el mes de mayo de 1943, Fray Alfonso Díaz Luna, joven sacerdote, manifestó al R.P. Fray Alberto Reyes, Provincial de entonces, el deseo de fundar en la capital un instituto masculino de educación primaria y secundaria, para ampliar y diversificar los causes del apostolado franciscano. La idea fue acogida por el P. Provincial y su Definitorio; dando a Fray Alfonso Díaz Luna la autorización para emprender con entusiasmo esta obra.

En un principio el padre fundador quiso darle al colegio el nombre de Cisneros, en memoria del insigne cardenal franciscano de conocida trayectoria en España y en la Orden. Sin embargo, se escogió para el colegio el nombre de Virrey Solís, en honor al legendario Virrey de la Nueva Granada que, al terminar su mandato en estas tierras, renunció a los honores mundanos e ingresó a la Orden de Frailes Menores. El colegio en su fundación se llamó “Colegio Virrey Solís” hasta el 13 de junio de 1983, cuando siendo rector el padre Fray Luis Javier Uribe, solicitó a la División de Registro y Control de Planteles de la Secretaría de Educación modificar el nombre del colegio, hecho que se aprobó con la resolución No. 02099 del 11 de julio de 1983, con el nombre oficial de “Colegio Franciscano del Virrey Solís”.

Ahora bien, el colegio Virrey Solís inició sus actividades, cuando el padre Díaz abrió oficialmente las matrículas en 10 de enero de 1944 y las atendió personalmente hasta el 20 de enero, tiempo en el cual cayó gravemente enfermo. El 3 de febrero se iniciaron las clases y ese mismo día fallecería Fray Alfonso Díaz Luna, padre fundador de esta institución educativa franciscana, dejando tras de sí el comienzo de una obra que ha dejado gran huella en la comunidad franciscana y en la sociedad colombiana. En consecuencia, a este hecho doloroso, Fray Carlos Sinisterra asumiría como rector, iniciando clases el 7 de febrero, con 60 alumnos en primaria, 13 en primero de bachillerato y con 15 profesores. Continuando con una labor educativa que lleva 75 años formando personas con gran sentido humanista y gran calidad académica.

En el transcurrir de los años el colegio ha funcionado en diferentes sedes, desde una casa ubicada en el barrio Chapinero, calle 64 n.° 11-60; en el año 1945 se trasladó a la calle 75 n.° 12-12; en 1947 el padre Fray Severo Velásquez dirigió la construcción del colegio en instalaciones del Convento de la Porciúncula en la calle 73 n.° 10-45 donde funcionó hasta 1978. En 1979 el padre provincial, Fray Darío Correa Gómez, gestionó y ordenó la construcción y posterior ubicación del colegio en la calle 195 n.° 50-65; primero fue trasladada la sección primaria y en 1981 la totalidad del colegio se encontraban en las excelentes instalaciones que ocupa en la actualidad.

Nuestros símbolos

Consta de dos franjas horizontales: la inferior de color amarillo, que simboliza la luz y resplandor, la riqueza en conocimientos y sabiduría; y la superior de color verde, que simboliza la esperanza de la juventud que se educa en nuestra institución para que construya una sociedad de justicia y paz.

El escudo está dividido en dos cuarteles; en el cuartel superior brilla la cruz sobre fondo verde; en el inferior sobre fondo amarillo aparece un brazo que levanta un antorcha, la cual pasa hasta el cuartel superior y recibe sobre sí los destellos de la cruz: elocuente símbolo de lo que debe ser la ciencia humana, figurada en la antorcha, o sobre ella, ennobleciéndola, dignificándola y prestándole sus luces, debe fulgir la ciencia de las ciencias que es la doctrina del Divino Maestro. Bordea el escudo el cordón franciscano. Por corona lleva la ducal que recuerda al Virrey Fraile, hijo de los duques de Montellano y, finalmente, sobre elegante cinta en la base del escudo, se lee el lema: “Virtud y Ciencia”.

Letra y música de:

Padre Fray Juan de Jesús Anaya, O.F.M.

Coro

¡Entre cánticos de gloria,

virreyista Juventud,

conquistemos la victoria

de la ciencia y la virtud!

I

Por la senda luminosa

del estudio y del deber,

con amor buscando vamos

los tesoros del saber.

Claro nombre nos alienta

como símbolo feliz:

al nombrarlo, el alma canta:

Gloria al ínclito Solís.

II

¡Virreyistas es el día

de avanzar con fe y amor,

levantando con orgullo

nuestro coro tricolor!

Por la patria lucharemos

con ardor amante y fiel,

que nos brinda ya sonriente

mil coronas de laurel!